Desde el Sur (parte 6) Veronica Mroczek

carta

15 de Agosto de un año congelado.

Amigo del alma.

Otra mañana que me recibe con tu recuerdo flotando en el aire.

Me despierto a los tumbos, exaltada. Cómo si tuviera algo que hacer!. Tardo unos segundos en reaccionar de que no hay compromisos que me estén esperando y me tomo otros más para desacelerar el ritmo cardíaco mientras me hago paso al pequeño baño de la planta baja de la cabaña.

Camino a la cocina me pregunto si todavía estarás dormido, si alguien te estará preparando el desayuno o si simplemente ya habrás salido corriendo a enfrentar el mundo.

El café de esta mañana sabe un poco rancio, aunque lo tomo de todos modos porque hace demasiado frío como para ir hasta el almacén y el sólo hecho de pensar en tener que ponerme hasta las polainas para enfrentar las ráfagas heladas que doblan los pinos me acobarda.

Acurrucada bajo este acolchado, con mi pijama a cuadros y mis cabellos enredados medito sobre la Creación mientras la montañas al otro lado del vidrio se devoran la luz de la mañana en bocanadas doradas que bañan los pinos.

“Que engañados que nos han tenido durante miles de años”, me quejo mientras sacudo mi cabeza en signo de disconformidad. A veces pienso que en realidad todo esto es creación del diablo y que lo único que ha hecho es hacernos creer que existe un Dios, que existe una felicidad, una promesa. Y que todos caminamos y nos esforzamos para llegar a ese lugar en vano, porque en realidad el fin ulterior es el de caer desde lo mas alto posible.

Como cuando nos enamoramos y decimos, “si!, el amor realmente existe”, pero tarde o temprano llega el momento en que te das cuenta que el amor no es mas que un artilugio maligno que solamente nos eleva para terminar haciéndonos añicos al estrellarnos con toda la fuerza posible contra la decepción.

Los sueños. Qué son los sueños sino expectativas que uno se crea para pasar toda su vida navegando en un mar de desilusiones en los que uno fabrica formas de sentirse fracasado en un futuro.

Siempre miro esas caras exitosas que se pavonean por las pantallas y me pregunto qué clase de trato habrán firmado con el Maligno como para haber logrado tanto. Pienso en ellos durante años hasta que los veo en las portadas de los diarios ahorcados en los baños de sus lujosas mansiones, visitando a sus hijos en los centros de rehabilitación, acompañando a un ser querido en su último adiós.

Entonces me doy cuenta que el error de ellos fue que sus sueños fueron más grandes que los míos, porque la caída es el doble de larga y el acantilado por el que van rebotando está lleno de rocas filosas que se encargan de hacerles pagar cada sonrisa que le hallan regalado a este mundo.

“Hay de ustedes pecadores que han tenido el tupé de soñar”. Me imagino al diablo doblado de la risa burlándose de nuestras heridas, avivando el fuego de nuestros sentimientos para elevarnos lo más alto posible, hinchando nuestros corazones hasta hacerlos reventar.

Mis pensamientos se enroscan como las sabanas entre mis piernas y comienzo a sentirme agotada de intentar. Es tan amargo el sabor de la muerte en vida que algunos optan por siquiera soportarlo, en cambio yo hace tanto que lo siento que hasta puedo sentirle un tinte dulce en mi boca.

Cada vez que me caí encontré el modo de volver a levantarme, y las ausencias y las perdidas jamás pudieron derrotarme. Pero por algún motivo hoy me siento tan cansada que las fuerzas se han retirado, como se retiran las aguas después de una jornada de tormenta violenta, dejando surcos en mi alma que me hacen quedar expuesta y dolida por los rayos del sol.

Solía tener sueños y anhelos, imaginar que al final del camino me esperaba un mundo mejor. Ahora comienzo a creer con una fuerza devastadora que no hay mundos distintos esperando por mi… que no hay príncipes ni carrozas, que no habrán manos que se derritan al tocarme, ni bocas que se hagan agua al pronunciar mi nombre.
Esta soy yo. Una mujer derrotada que se niega a seguir empollándose los pies transitando caminos sin sentido, ni a seguir cerrando los ojos para dejarse llevar por ilusiones y espejismos.

Solía tener amigos, amantes, conocidos. Solía tener hasta enemigos. Solía estar rodeada de gente, de la buena y de la mala. Supe tener un perro que ame con locura y un hombre al que no supe retener.

Tuve una vida, también supe como perderla. Hoy estoy absolutamente vacía.

Así que acá estoy, atrapada entre almohadas, preguntándome qué carajo hacer con mi vida. Tratando de encontrar una excusa para volver a comenzar.

Por eso te escribo, porque siempre fuiste la fuente de Verdad.

Será que hoy podrás responder a mi llamado y orientarme una vez más?.

Continuará…

cc-by-nc-nd

Veronica Mroczek

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