Aunque los atardeceres se hagan eternos

imagesAunque los atardeceres se hagan eternos

Irónico como suena, fui yo la que terminó de cara al suelo, con las manos entrelazadas en la espalda, perdida en los nudos de una madera que parecía estar más viva que mi alma.

Hurgueteando en los recuerdos me desvelo boca abajo y me sorprendo de lo rápido que todo se desvanece cuando se logra estar en paz con uno mismo.

Parece que las cosas no eran tan difíciles como aparentaban. Y eso de andar decidiendo qué y cómo era tan solo un pequeño paso que uno debía animarse a dar.

Me dirijo lentamente hasta el espejo del baño.

Extraviada entre pensamientos mudos que generan ecos de silencio en esta mente atolondrada, busco respuestas a cuestiones en dónde nunca antes las buscaba. Y en ese ir y venir de la inconsciencia, a donde todos parecemos un poco cuerdos y nos entregamos al regodeo que nos provoca el mentirnos a nosotros mismos, me detengo a mirarme sorprendida mientras le sonrío a mi reflejo.

Ya era tiempo de que arreciara el otoño.

Por fin puedo sentir que afuera garúa un poco más que adentro y veo como los árboles pelados se funden con el gris del cielo hasta hacerse imposible distinguir el contorno de sus ramas a través de la ventana empañada.

Dijiste que vas a venir. Me voy a quedar esperando aunque los atardeceres se hagan eternos.

Enredada en los hilos que cuelgan de mis botones vencidos dejo escapar mis secretos por los ojales del alma.

Qué osado el destino al cruzarme en tu camino!.

Se que vas a doler. No importa. Siempre fuí un poco adicta al peligro.

Repaso los dientes con mi lengua filosa frente al espejo mientras la saliba innunda mi boca al pensarte.

Se que vas a partir. Pero prefiero poder decirte adiós algún día al hecho de nunca llegar a decirte hola.

Qué paso con mi sonrisa ? Solía ser blanca y hasta asomaban las encías.

Será que es otra de las cosas que corrieron detrás de mis años de juventud?.

No!. A lo mejor solo anda de descanso, como mi inspiración y mis sueños. Son momentos.

Presa de un cansancio furtivo decido volver a la cama arrastrando mis pies.

Me gusta el sonido de mis pantuflas de garra raspando el cemento, ese que está en la parte de la casa que todavía no pude terminar.

“Ésta si que es una casa tomada”, pienso mientras me acurruco entre las almohadas y presto atención para no empujar con mi espalda la bandeja con el desayuno que quedó olvidada en la cama.

Son las tres de la mañana del día siguiente al que pasó sin dejar rastro.

Te pienso mientras cierro los ojos.

No puedo ver mi rostro, pero siento que pueden verse mis encías asomando al ser acariciada por tu recuerdo.

El sueño viene a mi después de siglos y me animo a dormir sabiendo que en medio de este silencio ya no estoy sola.

Verónica Mroczek

cc-by-nc-nd

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2 comentarios en “Aunque los atardeceres se hagan eternos

  1. Muy bien, descriptivo. Pinte todo el ambiente, los pensamientos aislados, y sentí el pasar del tiempo. Cabecie hasta las tres. Me caí sentí la desesperación. Me supuse un feliz termino. Solo el amanecer podrá ver prendida la sonrisa. Saludos, desde acá.

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